Agnès Dufau, una mujer felina

Agnès Dufau, una mujer felina

 

Presidenta de Plataforma Gatera, Premio Internacional de Bienestar Felino, Portavoz en el Congreso de los Diputados del Manifiesto Felino, Consultora del proyecto europeo CARO CAT y Presidenta del Santuario Daya. Hoy hablamos con una mujer que lleva años luchando por los gatos y sus derechos: Agnès Dufau.

 

En 2015, en sede Parlamentaria, en Madrid, hiciste de la presentación del Manifiesto Felino ¿qué es este Manifiesto?

El Manifiesto Felino surgió después de reunirnos un grupo de expertos en bienestar felino, personas que trabajan para mejorar la vida de los gatos en la UE. Nos conocimos participando en conferencias sobre protección y bienestar animal, entre las cuales el ICAWC que tuvo lugar en Barcelona en 2013, y la conferencia sobre gatos callejeros organizada por la entidad FOUR PAWS en Viena en 2014.

Nos dimos cuenta de la existencia de asuntos que son de máxima relevancia para plantear mejoras en el bienestar felino, empezando por la promoción de la tenencia responsable, la gestión ética de las colonias y la obligación de esterilizar a los gatos. Así se generó el decálogo que llamamos “Manifiesto Felino”, porque lo entendemos como una declaración en pro del bienestar felino. El MF contó con la validación del grupo GEMFE, quién aporto el enfoque veterinario.

Para formalizar su “nacimiento” me encargaron presentar el Manifiesto durante el primer Foro Parlamentario sobre Bienestar Felino, que tuvo lugar el 25 de abril de 2014 en Sede Parlamentaria en Madrid.

El Manifiesto es una hoja de ruta para orientar a ciudadanos y gestores municipales para lograr mejorar el bienestar de los gatos centrándose en 10 puntos clave.

 

¿Estás contenta con el desarrollo de esta herramienta en estos dos años?

Durante estos dos años hemos conseguido la adhesión de muchas más asociaciones de protección de los animales. La mayoría de estas entidades trabajan con gatos: gestión de colonias felinas, rescate de gatos abandonados y maltratados, adopciones responsables, y tareas de concienciación. El hecho de poder aglomerar un número tan elevado de asociaciones da una idea de la problemática subyacente. No nos deja de sorprender la incesante creación de asociaciones “gateras” que dedican todos sus esfuerzos a combatir el sufrimiento de los gatos.

Hemos conseguido que 4 ciudades decidan adherirse al MF: Málaga ha sido la primera, hace 2 años, Tarragona y Barcelona lo hicieron este año. Lloret de Mar aprobó la adhesión en el pleno el 31/07. El hecho de que los municipios se planteen la adhesión demuestra que son conscientes de la necesidad de ordenar prioridades y de diseñar estrategias concretas. No hay ni un solo municipio que no tenga que lidiar con la sobrepoblación felina en España: el MF permite hacer público el compromiso de la administración con el bienestar de los gatos.

 

Define la situación de los gatos en España, de los caseros y de los callejeros.

Es complicado sacar una foto de la situación de los gatos en España. Tanto los caseros como los callejeros pueden vivir vidas extremadamente diferentes: de los híper mimados a los abandonados, de los que malviven en las calles a los que viven dignamente sus vidas de ferales cuando hay un programa CES en marcha.

Los gatos en general son cada vez más populares. Según los últimos datos de FEDIAF se ha alcanzado el numero de 68 millones de gatos en la UE en 2016 (+8% sobre 2014).

En España viven 3.800.000, y los gatos no han logrado aún ser el primer animal de compañía (los 5.330.000 perros españoles siguen siendo los primeros), pero el porcentaje de hogar que incluye un gato no ha cesado de crecer en los últimos años, sobre todo en entornos urbanos.

El problema es que a menudo los gatos son elegidos por razones equivocadas, como el escaso “mantenimiento” que necesitan, y por personas que no tienen el mínimo conocimiento necesario sobre su comportamiento y sus necesidades básicas. Los gatos caseros padecen esta falta de entendimiento en su vida de cada día. Los que lo pagan más caro son los que acaban siendo abandonados.

Para los de la calle que han nacido en lugares donde son tratados como plaga, malviven gracias a la buena voluntad y solidaridad de las pocas personas que pueden aliviar algo su sufrimiento. Los que tuvieron la suerte de nacer en la calle en municipios donde hay un programa municipal de gestión de colonias pueden vivir largas vidas con un nivel de bienestar aceptable. Para todos ellos el sufrimiento mayor sería acabar en una perrera donde alcanzarían niveles de estrés insoportable, donde no recibirían ningún tipo de atención veterinaria, y donde ninguna de sus necesidades etológicas básicas se puede cumplir (esconderse, trepar). Me atrevo a equiparar en encierro de los ferales a una forma de maltrato animal institucional: todos hemos visto demasiados gatos aterrorizados en perreras como la de Almería por ejemplo

 

¿Cuáles son las tres amenazas más acuciantes para los gatos del país?

La primera la acabamos de comentar, la popularidad de los gatos; la tenencia irresponsable y la dejadez de las administraciones.

La “tenencia irresponsable” de gatos, que proviene de su consideración de un animal de compañía “de segunda”: muchas familias no piensan en identificar o esterilizar al gato, y tampoco consideran que las visitas rutinarias al veterinario son necesarias. En muchas leyes de protección la identificación obligatoria solo es para los perros. En comunidades autónomas donde la identificación es obligatoria también para los gatos (por ejemplo en Cataluña) las administraciones no han desarrollado ninguna campaña de concienciación para promover esos ejes centrales de la tenencia responsable.

La tercera amenaza es la dejadez de las administraciones. Esta dejadez la podemos comprobar tanto en la nula promoción de la tenencia responsable de gatos como en la escasez de programas de gestión ética de la superpoblación felina. Las Leyes de Protección animal son en su mayoría obsoletas, y no contemplan la existencia del gato feral o de las colonias felinas. Las ordenanzas municipales que no siempre llegan hasta donde podrían a la hora de actualizarse. Por ejemplo, la nueva ordenanza de Tarragona no menciona el CER como tal, y deja en manos de las entidades la gestión de las colonias, sabiendo que la Ley Catalana establece muy claramente que es responsabilidad de los municipios controlar a estos animales

Sumando las tres amenazas llegamos a la situación actual: la superpoblación felina. La superpoblación genera sufrimiento para muchos animales, y también molestias para las personas. Las entidades están combatiendo un importante incendio con cubos de agua, sin apenas ayudas de las administraciones, mientras las personas irresponsables inician nuevos focos cada vez que abandonan un gato…imposible apagar.

Creo que no hemos alcanzado aún el momento en el cual empezaremos a ver una mejora. Este verano está siendo muy duro, incluso para entidades consolidadas como la SPAM de Mataró que están “colapsados con camadas de gatitos y gatos adultos abandonados”

 

¿Qué tanto por ciento de la protección de los gatos ferales depende de la administración y qué tanto de las asociaciones y protectoras de gatos?

Por lo que es de los recursos económicos, es un dato que no está disponible. Pero lograremos conseguir una estimación afinada con una encuesta que queremos realizar en breve pidiendo datos a todas las entidades adheridas al MF.

Si quisiera dar un número basado en lo que conozco, y siendo realista, creo que el 90% del trabajo de campo, y de los recursos provienen de las entidades de protección animal, y de la ciudadanía. El otro 10% proviene de algunas ciudades (Madrid y Barcelona siendo las que más recursos aportan), y algo de las diputaciones.

La protección de los gatos ferales no es solo un asunto económico: depende del marco legislativo y normativo en el cual se puede trabajar. Y esto es un tema político que recae sobre la administración pública. En estos aspectos tenemos algunas buenas noticias, por ejemplo la definición del gato feral en algunas ordenanzas municipales. (Barcelona; Málaga). Por otra parte sabemos que se está hablando de introducir el concepto de las colonias de gatos tanto en ordenanzas municipales como en nuevas Leyes de Protección de los animales. Como siempre, estoy mencionando excepciones, dando a conocer ejemplos positivos a seguir, esperando que servirá para poner en movimiento los que todavía no lo han hecho.

 

Presides una entidad afincada en Barcelona que se llama Plataforma Gatera pero viajas por toda España y al extranjero dando conferencias sobre gestión de colonias y políticas públicas ¿Qué futuro augura a los gatos españoles y en qué lugares queda más por hacer? 

Queda mucho por hacer en lugares donde los responsables políticos no han iniciado un trabajo conjunto con las entidades de protección animal. En la actualidad seguimos dependiendo de cada interlocutor que tenemos que convencer. Nuestra temática no es ni será considerada como un tema prioritario nunca. Solo puntualmente, cuando se han alcanzado unos niveles de sufrimiento o de molestias inaceptables para las personas. Es entonces cuando la administración, normalmente sin la formación ni la información necesarias, toma las riendas utilizando métodos anticuados que ya se sabe que no funcionan (la primera opción suele ser “retirar los animales”). Todos los que estamos tratando de defender la necesidad de implantar políticas públicas de gestión ética de las poblaciones de gatos sabemos lo importante que es la labor de explicación, formación y mediación. Pienso firmemente que el camino es fomentar la colaboración entre administración y entidades y que hay una enorme necesidad de formación tanto para las entidades como para los técnicos y los políticos.

La sociedad está evolucionando, la empatía de las personas con el sufrimiento de los gatos está creciendo, y la mayoría de la ciudadanía está de acuerdo en decir alto y claro que el bienestar animal les importa y que el maltrato animal se tiene que combatir. Los políticos han entendido esta evolución, y también saben que nuestro colectivo puede llegar a ser muy potente a nivel mediático. Lamentablemente, son pocos los que han pasado a la acción, a nivel legislativo, regulatorio, poniendo en marcha programas municipales o simplemente facilitando la labor de las entidades.

Todavía tenemos quién piensa que editando un bando de prohibición de alimentar animales en la vía pública está haciendo algo. Todavía tenemos quién captura gatos en colonias controladas para llevarlos a su perrera donde saben que morirán sin que les cueste ni la inyección. Nos queda trabajo.

 

Emma Infante